jueves, 15 de agosto de 2013

Tú viajando por mi piel.

El día está abrumador y mi cama doble pero fría. Sin espacio para ti ni para nadie, aunque con el vacío. Mis tripas enredadas entre tu cabello, mi lengua lastimada por tus mordiscos pero con ganas de más. Mi corazón, un músculo más que quiero sacarme con pinzas y servírtelo en la cena. Tus ojos profundos, pequeños, gastados pero viajeros. Los míos grandes, estallados, no tan gastados como los tuyos pero cansados. Mi cuerpo con ganas de beberse el tuyo, de ahogarte en una piscina de vodka y luego comerme todas las gomitas de osito. Es que me gustas tanto que me dan ganas de matarte, poquito a poquito, pedazo por pedazo, empezar en tu boca y terminar en tus piernas.
El día está frío como tus palabras, como mis manos. Está frío pero mi cuerpo arde hasta que me quema, jugar con fuego y hacer dibujos en el piso con mis cenizas, con las tuyas. Aún así pienso que saliste de la nada y ahí es donde debes quedarte, perteneces a mis sueños, a mis fantasías, a mis alucinaciones, no eres real.
Quiero quitarme tus besos de encima, o mejor estar encima de ti llenándote de limón las heridas, pintándote con mi labial rojo o mejor con tu sangre. Amarrarte a mi cama y luego tirarte por mi ventana, usarte, botarte, amarte, sentirte, olvidarte. Mejor borrarte antes de que te quedes inyectado en mi espalda.
Quiero que me rompas los labios como rompiste la camisa que tenía puesta.
Romperte la cabeza, como rompiste mis medias de mayas. Hacer ligueros con tus sentimientos y ponérmelos en las piernas. Sin pudor ni lágrimas, conteniendo todo pero soltándolo en la cama. Pegarte, morderte, hacerte sangrar de colores. La vida tan cromática... Y tú y yo tan escala de grises.

Ven a mi cama a bailar la danza de los caninos, a olvidarnos de la vida que está afuera, a pensar que todo está bien aunque todo sea una mierda. Ven a cagarte en mi vida mientras yo te escupo la cara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario