miércoles, 25 de marzo de 2015

Carta de un Loco a una Princesa.


"El aire es frío, aire que entra por las ventanas de mi cordura. 
Ya no soy yo y a la vez lo soy más que nunca. 
Ya no quiero esa helada cordura, sólo quiero su calor en mi mente.. En mi alma llenando hasta el último de mis vacíos. 
Llenando los espacios de luz que se filtran en mi piel para luego vaciar mis deseos, mis ganas de morderle el cuello y la vida hasta desgarrar el silencio en esa melodía que nunca he escuchado.
Ver esa pintura que en mis visitas a otro sitio con los párpados cerrados puedo apreciar. 
Mi tinta es suave como su mirada y su mirada es tan profunda como el sonido de los latidos en presencia del terror...
El terror vuela y el sonido acalla estando mi boca con la suya. 
Mi letra es simple y mi deseo es fuerte.
Yo no te pido que me entiendas Laura, sólo te pido que volemos un rato hacia un mar sin sol."

viernes, 15 de agosto de 2014

MUCHO ES IGUAL A NADA

Tantas cosas perdidas, tantas ganadas, tantas por perder. Tantas que ganar.
Tanto conocimiento adquirido, tanto por desaprender. Tanta ira, tanto amor, tanto por hacer...
Dudas, tareas inconclusas, orgullo, risas, llanto, enfermedades; vida, muerte...
Consecuencias, enseñanzas, tranquilidad, desasosiego, esperanza, desesperación.
La incógnita de no saber qué hacer, la responsabilidad de tener que hacerlo. Esos puntos intermedios en los que tienes todo para estar bien y por ende sientes que algo anda mal.
Esos gritos silentes del alma, ese querer arrancarte el cabello. Ese no necesitar de nadie pero depender de alguien.
¿Me voy a volver loca? o ¿Ya lo estoy?
¿Es madurez o inmadurez lo que siento? Tantas rutas alternas, tantas salidas de escape...
Tanto para dar y tan poco tiempo... Tanto tiempo infinito y tan pequeño el aprovechado.
Ese sentir que te ahogas y necesitas espacio para respirar. Ese darte cuenta que a tu alrededor no hay nadie que te lo impida.
...¿Entonces qué es?
Qué es esto que siento subirme del pecho a la garganta, porqué quiero matarlos a todos, porqué tanta intolerancia, porqué ese sentir que mis alas fallan si las estoy entretejiendo de nuevo...
¿Será por eso?
¿Destruir para construir?
¿Caos para traer calma?
....Quizá es eso, Estoy acostumbrada a ser tan leve que vuelo a la velocidad que se me antoje. Quizá debo aprender a caminar para volver a elevarme. Quizá este sin sabor es que me adentro en la vida real. Y de esto se trata; una infinidad de elementos que juntos y proporcionados dan el equilibrio que tanto busco. A veces tanto, tanto, tanto... Que al final se queda en nada.

miércoles, 15 de enero de 2014

Hasta lo equitativo es relativo.


Lo siento, pero de estar entre la espada y la pared, prefiero estar contra la pared sujetada por tus brazos y con tu espada clavada entre mi pecho.
Todo lo que tengo ahora es mi nada, de la que resurjo y siendo la nada tan grande, no hay espacio para ti en ella. Ni para nadie.
Voy a la deriva y leve mis anclas, soy el capitán de mi velero y si te invito a esta velada inundada de mar y  luna, se hundiría por el peso de nuestra historia.
Lo siento, pero de cuentas pendientes prefiero huir mientras el camarero no se da cuenta.
No puedo controlar estos impulsos asesinos de darle rienda suelta a mi alma, dejarla que vuele,  que se estrelle, que vuelva a volar.
Lo siento pero no estás en este oleo. En este folio. 
Lo siento, pero ya fue mucho tiempo en declive perdiendo siempre para intentar ganar. Pero nunca gané nada, más que estas alas trajinadas, faltas de pedazos pero brillantes aún llenas de polvo.
Lo siento pero para amores, prefiero quitarle la blusa a las guapas en medio del blues y escribir letras tontas que me roben sonrisas de viento. 
Lo siento, pero mi mente corrompida grita por vida, aventuras, amores de momento, momentos llenos de amores, sinsabores, dolores, colores. Descuida, no llores, este es un mutuo acuerdo en el que mientras yo vuelo, tu también aprendes a volar.
Porque nunca me han gustado los animales que se arrastran.
Y no te preocupes, que no necesito arnés para bajar al infierno. Las alas que gané jugando a perder me permiten volver cada vez que quiera. A crear infiernos en el cielo y oasis en desiertos.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Hastío rima con Vacío.

Todo esto es tú culpa. Fuiste tú quién decidió estar donde estás. Tú mismo creaste este vacío por el que andas cayendo. Fuiste tú quién decidió lanzarse en caída libre y sin paracaídas.

 Tú mismo cavaste tu propia tumba.  ¿Cuándo es suficiente? ¿Qué tan hondo tiene que ser el fondo para ya dejar de caer de una vez por todas y empezar a elevarse otra vez? ¿A dónde se va todo lo que fuiste que tal vez ya ni podrás ser aunque quieras? ¿Cuántas piezas del rompecabezas sobran y cuantas se necesitan para empezar de cero? ¿Es posible hacerlo?... Hacer cuenta regresiva de tus errores para empezar a hacer una nueva lista.

Ni todas las palabras que salgan de mi boca o escriban estos dedos podrían describir mi odio, mi hastío, mi fastidio social. Tengo fastidio hasta de  mí misma, de lo que me he convertido. Desahogo mi inconformismo en letras que se quedan navegando en la nada y sólo me ayudan a no explotar más de lo que ya lo hecho. A no hacerme daño, a no atentar contra nadie. Sólo contra los versos y las palabras que el viento mantiene vigentes pero a la vez se las lleva lejos. Escribo sin parar, sin pensar, sin editar pero sintiendo cada puta letra que digito. Queriendo escapar tan lejos donde nadie me encuentre, donde nadie opine, donde nadie se meta. Donde nadie tergiverse mi realidad con la suya.

No sé a dónde me fui… A dónde se fue mi carácter, mi fuerza, mi fluidez… Ahora siento que en vez de alas tengo ladrillos en los pies. No encuentro el martillo necesario para romperlos, solo quiero huir, alejarme del mundo hasta desaparecer. Pero esa es mi maldita salida siempre para todo y por eso siempre vuelvo al mismo punto. Cada vez peor y cada vez más vacía.
Porque me voy tan lejos que pierdo el control de las cosas que podría manejar estando cerca.

Me siento tan corrosiva, tan dañina, tan nociva, tan oscura. Tan impotente, tan capaz pero a la vez tan débil. Me doy rabia, me doy asco. Yo no soy esto y siempre lo he sabido pero aun así corro con los brazos abiertos hacia la mierda que me como, en la que me revuelco. Porque a veces la mierda se camufla en perfumes, en miles de colores llamativos pero aun así no es más que eso. Una puta mierda que me corroe y me intoxica. Cada vez más…

Yo y mi hija de puta maña de buscar siempre en la basura algo mejor. De preferir la salida de emergencia que la que le corresponde a la entrada.
Qué ironía como luego quieres escapar de todo lo que alguna vez construiste.
Qué asco cuando terminas preso de ti mismo y tus decisiones y luego no te soportas. Y hasta te odias.

Pasar de ser un ser regido por sensaciones para luego sólo tener sin sabores.
Siento que he caído tan bajo que ya no hay un asfalto más profundo que en el que me estrellé de cara.

No sé por dónde empezar, o tal vez sí. Pero no me da la puta gana.
Tengo un arraigo mental que no sé cómo romper y tampoco sé si sea lo suficientemente fuerte para hacerlo. Me agujeré el alma y la luz se escapó por todos los orificios de mi cuerpo.

Siempre escogiendo el camino más largo, tenebroso, turbulento. Siempre queriendo hacer de lo simple la cosa más compleja. Siempre creyendo que lo puedo todo para que al final la realidad me escupa en la cara y me demuestre el bicho tan pequeño que soy en este universo tan grande.


La dicotomía de tener el poder de hacerlo todo y no tener el control de  nada me taladra la cabeza.

domingo, 24 de noviembre de 2013

¿DÓNDE ESTÁ EL "PAUSE" DE LA VIDA?




Las damas corren ante el sonido del motor.
Los amigos desaparecen ante los ojos del caos.
El amor no dura más que un polvo.
Los gusanos se comen mis sesos y las drogas suplantan mi comida.
No sé dónde me encuentro; Sólo se que estoy, porque a veces nisiquiera sé si existo.
Si hay vida después de la muerte o estoy muerta en vida.
Quizá eso de la vida después de la muerte es porque esta vida es la muerte,
Y al irte empiezas a vivir...
Eres realmente libre.
Sociedad puta, malgastada, tergiversada; donde lo que importa es obedecer a esos putos que creen que tienen el poder y nadie se da cuenta del poder que tiene cada uno. Y sólo se privan el cerebro con sustancias que hagan olvidar que nada cambia.
Que todos los putos días son lo mismo. Que la vida nunca para ni el planeta deja de girar. Que sólo se detiene cuando los segundos dejan de pasar para cada uno. Que esto nunca acabará hasta que dejes tu  piel gastada y agujerada.
Que sólo estarás libre lejos... Porque aunque quieras, no puedes sólo quedarte inmóvil.
No puedes sólo estar aunque siempre lo estés y a veces permanezcas quieto varias lunas.
La vida nunca para; Los días pasan y con ellos, el tiempo. Y con él, tu propia puta vida ante tus ojos rojos.

Dile a tu libertad, que me devuelva mis cadenas.


Siempre pensé que el amor radicaba en la libertad. En quitar plumas de tus alas para ayudar a entretejer las ajenas.
Amaba profundamente mi manera de fluir. No soportaba sentir cadenas en mis pies.
Me excitaba el peligro, el caos. Sufría de una sed insaciable por probar. Por ir siempre más allá de los límites.  Olvidar las virtudes y conocer los defectos. Ese era el trato de mi irreverencia. Inclinarme ante mis pecados y explorar a fondo el ser. Deleitarme ante él y embriagar mi alma de placer sin importar qué.
Así debía ser el amor; libre, caótico, profundo. Y así era el amor que sentía por Marco. Su insolencia me atrapaba en un mundo lleno de filosofía y sexo. Disfrutábamos la noche como dos vampiros que salen en busca de su víctima y sienten el éxtasis de la lujuria.
Yo sabía que él me amaba y yo no dudaba de mi amor por él; pero eso no era impedimento para divertirnos. Al contrario, nuestro amor gozaba de una malicia y una perversión que nos dotaba de diversión excesiva. A veces demasiado.
No sé en qué momento no pude controlarlo más. No sé en qué momento olvidé lo que era ser libre o de pronto lo tergiversé por libertinaje. Gastamos nuestras alas y se nos olvidó tejerlas. Las ensuciamos con otros perfumes. Para mí nunca iba más allá del momento. Para Marco sí. Y hubo una chica en especial, la cual trascendió más allá de esa noche de descarrío. Trascendió varias lunas y yo tenía que dormir con el olor de su sexo en mi almohada.
No lo resistí más. Mi necesidad de dominio clamaba por poder. Mi alma libre se sentía débil al no tener el control ni la atención de quién amaba. Era mi juego pero se habían saltado mis reglas. Invité a Blanca y a Marco a una botella de tequila y una noche de esas que solíamos tener. Nos bañamos en aceite y devoramos nuestros cuerpos como si fuera la última vez. Y lo fue.
Envenenada en odio y amor. Celos e impotencia. Mezclé el aceite con gasolina. “El fuego arrasará con todo o avivará las cenizas” Pensaba. Y justo cuando nuestros cuerpos estaban tan resbalosos como una gelatina a causa del aceite; Me paré a sacar un cigarrillo de mi bolso mientras ellos hacían el amor salvajemente. Lo encendí y deje caer el encendedor que mantenía su llama viva sobre la cama.


Esa noche recobré mis alas. Su libertad me había devuelto mis cadenas.

martes, 27 de agosto de 2013

Si te olvido, te inventas.

Te busco en cada rincón de todos los infiernos que recorro cada día en tu ausencia.
Te respiro en el aire como si las partículas tuvieran en ellas pedazos de tu boca,
me sabes a vida, a viento, a mar,
A olvido, a borrachera. O bebo por olvidarte o celebrando que te olvide. Pero tu recuerdo viene acompañado de dos hielos. O tres.
Te imagino perdida en su boca intentando encontrarme, pero nunca pasa. No me hayas; Y yo no te busco en otra boca más que en la del viento y tampoco nunca te encuentro.
Y escribo letras débiles y pobres que no encerrarían ni una cuarta parte de lo que es este vaivén.
 Mi alma sale a la cubierta del barco que habita, el cual es mi cuerpo. Trata de pescarte y se pasea todas las mareas siguiendo el canto de las sirenas, pero sólo se encuentra con monstruos camuflados de risas y seda .
 Mis letras cada vez están más secas, ya no hay quién las moje con sólo tocarlas.
 Atrapadas entre fragmentos de tiempo congelado en el viento, entre aquí y allá. Entre una invitación y una despedida. Entre una eternidad que nos duro sólo segundos, estamos tú, yo y mis irremediables ganas de romperte en pedazos microscópicos y volverte fractales de luz hasta hacerte quedar caleidoescópica. 
Romperte y volverte armar de forma diferente todos los días.
Si te olvido, tu te inventas y en algún lugar de mis sueños, me secuestras y no pides recompensa.
Igual perderías el tiempo. Nadie vendría a rescatarme.
Así que invéntate las veces que quieras y ven a atormentarme los demonios .
Total,
y hace rato que no me dejan dormir.